
Ayer tuve un fuerte ataque depresivo en el que no notaba la diferencia entre lo bueno y lo malo. Gracias a Dios solo llegue a
rasguniarme. Gracias a Dios estaba el conmigo. Gracias a mi Tigre que en todo momento
estuvo en silencio, solo
mirándome,
abrazándome,
pidiendo me que me calmara,
haciendo me respirar profundo, sosteniendo mis manos para no lastimarme mas. Gracias a el hoy estoy mejor, porque se fue a las cuatro de la
mañana para no dejarme sola y evitar que estuviera peor. Gracias a el que en este momento lo es todo para mi.
Hay veces en las que realmente
tengo miedo de lo que me pueda pasar, porque ya no estoy teniendo el control de antes sobre mis actos
inconscientes. Peleo y peleo contra mi misma en esos momentos y por momentos no encuentro una
solución mas practica que lastimarme. Pero es que detesto tanto hacerme
así de mal, detesto tanto ver llorar a las personas que amo porque no saben como ayudarme. Como vos anoche mi amor. Deteste tanto ver salir
lágrimas de tus ojos mientras me
pedías, me rogabas que no me lastimara por favor. Sabes tanto de mi que no dudas de lo que soy capaz, pero
también sabes que podes confiar en mi palabra. Porque
cumplí, te
prometí no lastimarme y
cumplí con ello. No tome pastillas, no me corte, no llore mas. Solo me recoste y
después de que me llamaras para avisar que
habías llegado, pude cerrar los ojos y dormir pensando en la belleza de tu mirada. En el verde de tus ojos. Ese verde esperanza... la que generas en mi.
Sos todo.
Womi